Documental sobre la comunidad de El Manteco a través de comerciantes esotéricos y su Fe, el diarismo, el comercio y el sincretismo existente. Lugar de cruce de caminos, religión, razas y misterio místico. Bienvenid@ a su Bitácora.
Participantes de la comunidad: William Seu, espiritista-santero; Ricardo Ibáñez, religioso pasionista; Joselyn Lara, comerciante; Carlos Gavoth, comerciante; Raileth de Castillo, comerciante; Franca Almudever, comerciante; Gerardo Luis, comerciante; Mario Romero, comerciante.
Ficha Técnica: Dirección: Lucy González Guión: Lucy González Producción: Jesús A. Parra Páez y Lucy González Co-producción: CIECA y ALL TIME SYSTEMS Cámara: Alioth Chacón, Ramón Méndez y Lucy González Fotografía: Ramón Méndez y Alioth Chacón Sonido: Jesús A. Parra Páez, Franklin "Mechu" Pereira Musicalización: Jesús A. Parra Páez, Postproducción: Jesús A. Parra Páez y Alioth Chacón Diseño: Lucy González Ciudad: Barquisimeto País: Venezuela
Documental. Desde El Manteco (Barquisimeto-Venezuela), se describe la experiencia de su comunidad a través de comerciantes esotéricos y la fe, el diarismo, el comercio y el sincretismo existente. Lugar de cruces de caminos, religión, razas y misterio místico.
Participantes de la comunidad:
William Seu, espiritista-santero;
Ricardo Ibáñez, religioso pasionista;
Joselyn Lara, comerciante;
Carlos Gavoth, comerciante;
Raileth de Castillo, comerciante;
Franca Almudever, comerciante;
Gerardo Luis, comerciante;
Mario Romero, comerciante.
Ficha Técnica:
Dirección: Lucy González
Guión: Lucy González
Producción: Jesús A. Parra Páez y Lucy González
Co-producción: CIECA y ALL TIME SYSTEMS
Cámara: Alioth Chacón, Ramón Méndez y Lucy González
Fotografía: Ramón Méndez y Alioth Chacón
Sonido: Jesús A. Parra Páez, Franklin "Mechu" Pereira
Musicalización: Jesús A. Parra Páez,
Postproducción: Jesús A. Parra Páez y Alioth Chacón
Diseño: Lucy González
Ciudad: Barquisimeto
País: Venezuela
En la oportunidad que me enteré que iban a dar un festival de cine comunitario, varias ideas me pasaron por la mente, y fue entonces que entendí que tenía que participar. Parte para descargar lo que estaba viviendo en el momento y parte para hacer algo, ya que como en este medio siempre te quedas un tiempo como dicen “sin hacer nada”, pero que en cierta manera puedes hacer mucho.
Empecé por hacerme preguntas sobre lo que buscaba el festival de cine comunitario que realiza el CNAC, Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, sobre lo cotidiano, realidades sociales, culturales y de su comunidad, y las comenzaba a anotar en mi cuaderno de anotaciones, siempre llevo uno, por cierto, tengo libretas regadas por todos lados, pero consecuente con las anotaciones de un mismo tema.
Y así comencé a preguntarme sobre la Historia de la Comunidad, ¿Qué era eso antes?, ¿Qué había?, ¿Cuanto tiempo tienen trabajando ahí?, …y llegaron más preguntas, ¿De dónde es usted?, ¿Qué religión profesa?, ¿Cuántas personas habitan aquí y cuántas trabajan? ¿Es usted residente de esta comunidad o vive en esta comunidad?..y así iba… ¿Usted cree en lo que profesa?, nos gustaría saber por qué…¿Esta comunidad es unida? ¿Qué espera usted de esta comunidad?¿Usted cree que esta comunidad es organizada y por qué?...
Hablemos de lo cotidiano, lo que vive a diario: ¿Cómo es la seguridad en el lugar?, ¿Cómo son lo servicios públicos en el lugar?, y…¿cómo se siente usted aquí?...¿esto viene de tradición o de familia?... entonces me di cuenta que podía hablar mucho de la comunidad y podía extenderme…necesitaba concretar mis ideas, y seguí escribiendo en mi cuaderno de anotaciones…
Pensé en imágenes, y me planteé un collage de imágenes de cada personaje, que cada personaje se quedara 20 segundos ante la cámara, quieto, pero 20 segundos es bastante tiempo, esto porque me gusta mucho la realidad expresiva de una persona fija frente a la cámara, creo que es cuando más vemos parte de su sensibilidad, sin embargo lo reduje a 5 segundos, lo cual aparece al final, en los créditos.
Ya había comentado sobre a dónde quería ir, y era a la comunidad de El Manteco, una comunidad por donde ya había pasado en varias ocasiones, además de tener a un buen amigo que labora dentro de dicha comunidad, el lugar me parecía siempre muy ruidoso y es estar como en un centro urbano aislado, apartado del centro de Barquisimeto y a la vez forma parte de él, ya que está dentro de su circunscripción, totalmente atractivo dentro de su desorden.
Algunos de los días que pasaba a visitar a mi amigo, comienzo a preguntarle sobre la zona y él mientras estaba en su tradicional trabajo, me comentaba lo que movía a la comunidad, sobre todo durante el día, y empezó a llamarme tanto la atención que mis preguntas comenzaron a tener sentido.
Así que un buen día hablando de esto con otro amigo, le comento que quiero grabar, y que se venía un Festival pronto, él me dice que también quiere hacer algo, básicamente estábamos iguales con las ansias y sin hacer nada, así que unimos fuerzas y comenzamos a pensar en conjunto. De esa manera, ya tenía mi productor conmigo, a parte de sonidista y musicalizador y previamente había hablado con quien haría cámara y fotografía, y mi productor sugiere incluyamos a alguien más en la cámara y fotografía y así conformamos el equipo.
De esta manera, Jesús “Chui” Parra Páez como productor, musicalizador y sonidista, Ramón Méndez y Alioth Chacón en la cámara y fotografía unimos fuerzas para comenzar a darle forma a esas ideas que tenía, y unidas las fuerzas podíamos llegar a consolidarlas.
En la búsqueda del tema, pensé en lo que mueve más la zona y es el comercio esotérico, entonces a pesar de que puedes hacer mil enfoques tenía que comenzar con las delimitaciones, la realidad social: la religión, las realidades políticas: ¿bajo que sistema viven o en qué trabajan?, el sistema de Gobierno, ¿cómo influye? …y las mil preguntas de nuevo…
Entendiendo, entonces que podía estar sin nunca acabar, más aún porque me atraía mucho el tema, comencé a preguntarme sobre ¿Qué queremos hacer?, Quiero registrar la memoria de la urbanización la Estación (Actualmente conocido como El Manteco), de su comunidad trabajadora. Me di cuenta que era muy amplio el tema para decirlo en 20 minutos, tiempo requerido para el festival comunitario donde participaríamos.
Empecé a pensar ¿Cómo lograr que sus integrantes se involucren e identifiquen y vivan la narración como experiencia cotidiana? (reflexión y amor por su entorno)…
Y empecé a delimitar mis objetivos: Registrar la memoria vivencial de la comunidad, contribuir con el rescate de la memoria colectiva, fortalecer los vínculos de la comunidad (Identidad cultural), tema que siempre me ha gustado y algo que esté dirigido a todo público, a aquel que conozca y no conozca a la comunidad y sobre todo que el punto de Vista fuera desde el grupo.
Entonces mientras tenía mis conversaciones telefónicas con Chui (productor, musicalización y sonido) y Ramón (cámara y fotografía) y chateaba con Alioth (cámara, fotografía y edición) y llevaba largas horas de trasnocho o desvelo, mientras leía sobre santería yoruba, y espiritismo y sus diferencias, el sincretismo religioso, y la palería, comenzaban a abrírseme otras puertas, el conocimiento ahora era más arraigado a entender nuestras raíces y respuestas de las personas que buscan tanta explicación a través de su Fe, quería hablar sobre mil cosas.
Era el momento de que la forma descansara y abrir paso al conocimiento, con las deidades africanas (orishas) y los santos del catolicismo, resultando el sincretismo religioso con la santería, la importancia de estos santos y quienes son y cuáles son sus contras para los humanos, si es que los hay, pude entender el significado de quienes son los Babalawos, espiritistas, santeros y comprender otras formas de creencias más modernas como el feng shui. Me di cuenta que estaba totalmente llena de información simbólica, donde el contenido iba más allá de la creencia.
Y así llegue a la reina del culto espiritista en Venezuela, María Lionza, Diosa grande representada montada en una danta, el simbolismo: el negro Felipe a su derecha (Corte Libertadora) y el indio Guicaipuro a su izquierda (Corte india), quienes forman las tres potencias. Entendiendo lo que ya había conocido en una forma presencial, las cortes venezolanas: India, Libertadora, Marcial, Médica, de los Juanes, Vikinga, africana, chamarrera y calé o malandra. Explicadas ahora y todas anotaditas en mi cuaderno de anotaciones, que llenaba cada vez más de apuntes.
Entonces busqué a mi consejera mayor, una de mis hermanas, quien se dedica a leer las cartas y hacer trabajos en la montaña de Sorte, lugar donde rinden culto a María Lionza, en el estado Yaracuy, pero a lo cual nunca he ido, es una de las exploraciones que para estos tiempos me falta por recorrer. Comencé a leer un libro sobre Santería que me prestó y me dio a entender que este tema hay que tratarlo con mucho respeto, de todos modos no queríamos herir susceptibilidades, lo cual conversaba con Chui, donde debíamos respetar las creencias sea cual sea… aunque a veces te preguntaras ¿así sea vista como un negocio?
Mientras continuaba mi investigación, comenzamos a hacer las cartas, para llevarlas a la comunidad e informarles que queríamos grabar en la zona, comencé a visitar los negocios que me recomendó mi amigo de la comunidad, y luego las que la misma comunidad iba recomendando, todo era de boca a boca, y así fuimos dándonos a conocer.
El punto de encuentro para el equipo era en las mesitas del Centro Comercial Capital Plaza (la pizzería), por la Avenida Vargas, ahí nos reuníamos e íbamos a ver la locación de recorrido para que los chicos de cámara y fotografía supieran cual era la zona, a pesar de ya conocerla, pero esto para estar seguros de lo que íbamos a hacer, siempre terminábamos las jornada de reunión con una sonrisa, porque la zona te llena de entusiasmo con su misticismo religioso.
El Manteco, zona principalmente de venta de productos esotéricos, ramas, vegetales chinos (mercado chino), consultas, y además con su Iglesia El Cristo, la cual es imponente en su arquitectura con respecto al espacio, era lo característico a simple vista pues entonces me fui a las oficinas del cronista de la ciudad, Ramón Querales, donde pude comprender de donde proviene su nombre “El Manteco”, pues resultó ser que es de un señor que se impregnaba su ropa de manteca, y era muy reconocido en el sector.
Mi segundo libro de consulta fue “El Manteco, Territorio de Oro” de Freddy Torrealba que cito: “El Manteco, quien durante más de 90 años constituyó el principal centro de labores comerciales al detal y mayor, en pleno corazón de la ciudad hasta su mudanza en octubre de 1983, a MERCABAR. Como núcleo urbano el sector existía desde aproximadamente 1876”. Entonces tenía algo más que decir y era el cambio de pasar a ser un mercado mayorista a un centro de comercio esotérico y parte como zona residencial, limitada por los fulanos 20 minutos para contar la historia, llegaba al punto de no hacerle mucho caso y seguir investigando.
Del libro un pasaje que me encanta cito: “Al final del siglo XIX llegaría al sector un vendedor de cochino frito de apellido Cuicas, procedente del Tocuyo. Este se instalaría en la casa ubicada en el lado sur de la calle 31 con carrera 22 (Las Tres Torres con Bruzual). Dicho matarife sería apodado “el Manteco”, pues la manteca impregnaba su vestimenta de franela y pantalón de kaki…Así nació la denominación “El Manteco”. Semánticamente su significado y función variaron según las circunstancias y necesidades de la realidad”…Fin de la cita.
El alumbramiento, la importancia de aquella época antes de finales del siglo XIX y principios del siglo XX era el ferrocarril, porque en la Estación el comercio y la tranza hacía la zona mucho más concurrida, ahora siglo XXI, sin ferrocarril y sin mercado mayorista El Manteco, éste sólo se reduce a ser una zona de ventas de hierbas, productos esotéricos, mercado chino durante el día y botiquines y prostíbulos por las noches. Sin embargo sigue siendo lugar de cruce de caminos. Me di cuenta que la zona era más rica de lo que imaginaba y mientras me delimitaba pensaba cuanto hay por decir…
La búsqueda del nombre, luego de pensar y pensar, pensaba que por ser comunitario lo más lógico es que el documental llevara el nombre de su parroquia y se llamara Concepción, de que vuelan vuelan, sin embargo la zona está entre dos parroquias tanto la Concepción como la Catedral, y así poco a poco se iría modificando mi conclusión del nombre hasta llegar por la importancia del lugar y su nombre coloquial fue ser: El Manteco, de que vuelan vuelan.
Lo de, "de que vuelan vuelan", es porque cuando preguntas ¿Te gusta la brujería?, por lo general las personas responden: “No, pero como dicen de que vuelan vuelan…”
Mientras nos íbamos poniendo al día, Chui preparó lo que nos faltaba como equipo en la producción y así organizamos la lista:
Lista de equipos:
(Producción)
Listo:
-2 Luces de 300 W
-1 Cámara mini dv
-1 Trípode fotográfico
-1 Balín
-1 Paral
-1 Micrófono Condensador Berhinger
-1 Audífonos AKG K-55
-1Cable XLR (audio)
-1 Cinta adhesiva
-1 Cámara Fotográfica
Debido a las cosas con las que contaba el equipo, y de las que no contaba, debimos solicitar ayuda de un co-productor, así nos unimos a CIECA, Centro Integral de Estudios de Comunicación Audiovisual, quienes al ver la idea y previamente conocernos, nos facilitó la cámara de video. Gracias a Luis Girón e Isabel Caroto, quienes nos apoyaron para la realización de este corto documental.
El proceso comenzó con la escaleta en la medida secuencial como un mini guión, y luego ya con la semana pautada en su proximidad, comenzar a darnos un poco a la aventura, teníamos los permisos de los comerciantes, todos dispuestos a colaborar, bien sea con la muestra de sus negocios o para contar un poco de lo que hacen en la zona, y así nos lanzamos al rodaje, ¡como se llama en cine!...claro, legalmente sería ¡nos lanzamos a grabar!.
Luego de los dilemas que me dio antes de comenzar a grabar, como todo proceso, ya que venía de realizar otro documental, Reflejo de la Urbe, y había demorado en su culminación formal, el apoyo de Ramón (Cámara y fotografía) era muy gratificante, me decía constantemente, disfrútalo…, y bueno comencé a pasármelo suave … De todas formas lo hacíamos por la razón de que nos gusta lo que hacemos. Y llegó el día: DÍA 1: LUNES 13 DE ABRIL (CALLE 31 ENTRE CARRERAS 22 Y 23) HORA DE LLAMADO 7:15 a.m, desayunados o con desayuno.
Todas las mañanas nos encontrábamos Ramón, Chui (producción, musicalización y sonido), Alioth (cámara, fotografía y edición) y yo, en la tienda de uniformes de la familia de Chui, cerca del Cine Rialto, dispuestos a ir a grabar, con las pilas bien puestas, tomábamos respectivo café, si hacía falta, y nos enrumbábamos hasta El Manteco, a cumplir con la pauta. La jornada por lo general terminaba a las 6:30 de la tarde, ya que a esa hora o un poco antes cierra el comercio.
El almuerzo por lo general era parte del descanso, una buena comida suave tipos sándwich con juguito, era parte del menú, nada elitesco y sobre todo para gastar lo menos posible, comprábamos café porque nos mantenía activos y siempre estábamos listos para luego del almuerzo continuar con la jornada…parte de los quehaceres del equipo como todos unos cineastas precarios, ya que ninguno de nosotros tiene trabajo fijo así que estábamos a merced de lo que teníamos en el bolsillo, sin embargo eso no nos quitaba las ganas de seguir.
Luego de algunos percances los imprevistos comenzaron a manifestarse, una anécdota es que uno de los días de rodaje (utilizando términos de cine) ni Chui, ni Alioth podían estar en la grabación, y corriendo con esto, la cita ya estaba hecha en la perfumería, así que nos fuimos Ramón y yo, caminando por las calles de El Manteco, a resolver la grabación, de improvisto nos encontramos a Franklin “Mechu” Pereira, conocido también como Mexus, amigo y músico de la movida Rock alternativa guara, y andaba como nosotros sin nada mejor que hacer, así que le preguntamos si nos podía ayudar con el Boom, y en efecto, nos acompañó y colaboró con nosotros durante una de las grabaciones más descriptivas, la secuencia de Joselyn, entre otros casos como de algunos consultores-mediums, donde a él le leyeron las cartas, fragmento que utilizamos en imágenes, fue realmente muy divertido e interesante.
Durante las grabaciones en la medida que iban pasando los días nos íbamos conectando más como grupo, todos lo hacíamos porque queríamos dejar el registro de la idea ya manifestada, había entusiasmo al salir y grabar, se cumpliera o no la pauta diaria, pudiéramos todos o no. Realmente fue gratificante tener al equipo de este lado, de mantener la idea base.
Muchas de las imágenes se trabajaron bajo improvisación, a pesar de tener lo básico, exteriores, y las entrevistas, bien sea siguiendo a los actantes, durante su labor o en su ambiente de trabajo, pero se dejó fluir el momento, para no presionar, más aún porque era un documental nutrido de imágenes en un corto tiempo. De esta manera logramos plasmar una visión pensada y muchas veces con toques sutiles de cada uno de los integrantes del equipo.
El Manteco, tiene mucho para sacarle, por donde se mire, y es por eso su atractivo, con su color y su misterio, con su gente, y el que transita, con todo lo que pasa y se lleva el viento, hasta los olores, el Manteco seguirá siendo una zona muy colorida y peculiar de Barquisimeto.
Por Lucy González Fotografías Tras Cámara por Ramón Méndez y Alioth Chacón